Definir un bootcamp como un acelerador es lo más exacto que se puede hacer. Porque es realmente eso, un acelerador de conocimientos optimizado en tiempo, contexto y forma. Los bootcamps son lo más cercano a píldoras mágicas y depende de uno usarla de forma correcta.

Trabajar en habilidades concretas de forma intensa es lo que hoy está apoyada en comentarios como las de Bill Gates que no contrata por el título y que Elon Musk se sume a esa opinión, hacen que los bootcamps tomen fuerza y sean lo más popular y efectivo en materia de educación.

Si somos directos, los bootcamps nacen de la escasez de capital humano en el mundo digital. Las universidades eran las encargadas de cubrir esa necesidad y en parte lo hacen, pero los bootcamps vienen de una dinámica ágil, pensando en la intensidad y en aprender haciendo más que en lo teórico.

Esto según el estudio del BID sobre esta metodología de aprendizaje indica que las empresas están más interesados en contratar a egresados de bootcamps. En un mercado donde las empresas buscan esa transformación digital rápida, la solución llegó y puede consolidarse en los próximos años.

“Las tendencias tecnológicas actuales están reorientando los servicios educativos hacia una combinación de formación vocacional y de educación general”

Estudio del BID.

Todo se empieza a juntar, la duda de las universidades si apostar por cosas vocacionales o centrarse en la formación más intelectual. Es en este punto en el que entra la filosofía de que hoy el intelectual debe ser práctico que nos dejó Aaron Swartz.


Artículo sobre Aaron Swartz y su visión de ser un intelectual activo.

Aaron Swartz: el intelectual que se apagó temprano | Webzine DXChicago 8 de noviembre de 1986, nacía uno de los hijos prodigios de Internet, Aaron Swartz, que será recordado como uno…www.dx.com.py


Los bootcamps son esa salida rápida que si uno se pone las pilas o cuenta con la verdadera necesidad de encontrar un trabajo de buena paga, lo que el rubro de la tecnología da hoy en día.

Basta con ver el contenido, los trabajos y comentarios sobre programas como Iron Hack o Le Wagon para poder apreciar la calidad y eficacia que están teniendo los bootcamps.

Se puede ver, analizar y formar parte de alguno, pero el elemento clave es la voluntad de aprender. Estos proyectos suelen contar en sus mallas las necesidades que el mercado, empresas y personas necesitan, pero si uno no pone la voluntad y pre-disposición de romperse la cabeza, abrirse a nuevos conocimientos, etc, no hay bootcamp que le funcione.


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